
La
selección española de balonmano en silla de ruedas acaba de conseguir algo que
nunca había logrado: ser campeona del mundo por primera vez.
La
final se disputó en Granollers (Barcelona) y España se enfrentó a Japón. El
partido fue muy emocionante: después de perder el segundo set y comenzar el
tercero con un 3-0 en contra, el equipo español consiguió remontar y terminar
ganando el campeonato.
Pero
hay algo más importante que el resultado.
El
balonmano en silla de ruedas demuestra que adaptar un deporte no significa
renunciar a la competición, al esfuerzo o a la emoción. Los jugadores entrenan,
compiten, trabajan en equipo y persiguen sus objetivos como cualquier otro
deportista.
PARA PENSAR
A veces nos fijamos demasiado en lo que una persona no puede hacer. Esta historia nos invita a pensar en otra pregunta: ¿Qué puede conseguir una persona cuando encuentra la manera de superar sus dificultades?
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