Imaginaos
que, para llegar al colegio cada mañana, tuvierais que escalar una montaña casi
vertical de 300 metros de altura,
agarrándoos a cadenas atadas a la roca, durante más de tres horas. Eso es justo lo que hacían, hasta hace poco, los niños
y niñas de la aldea de Nizhuhe,
en el suroeste de China, que vive en el fondo de un cañón enorme mientras que
su colegio está arriba del todo, en lo alto del acantilado.
Para
solucionarlo, las autoridades chinas han construido un ascensor panorámico de cristal de 288 metros de altura, pegado
literalmente a la pared de roca. Se llama Fuyao y sube a una velocidad de 5 metros por segundo: ¡recorre esa
altura en menos de un minuto! Además, funciona junto a otro ascensor más
antiguo (el Qingyun, de 2022) y un teleférico, formando una especie de "autobús escolar vertical".
Gracias
a este sistema, un trayecto que antes suponía todo un reto de más de tres horas
de escalada ahora se hace en solo 30
minutos, sin ningún peligro. Los ascensores y el teleférico son
totalmente gratuitos para los vecinos del pueblo y los estudiantes, y tienen
incluso un carril prioritario para no tener que esperar colas junto a los
turistas que visitan la zona para disfrutar de las vistas.
Para pensar:
- ¿Cuánto tarda cada uno de vosotros en
llegar al colegio? Comparad vuestro trayecto con el de estos niños chinos,
antes y después del ascensor.
- ¿Se os ocurre algún problema de vuestro
pueblo o barrio que se podría solucionar con una gran obra de ingeniería?
- ¿Qué materiales creéis que hacen falta para construir un ascensor pegado a una pared de roca, en pleno viento y niebla?










